Cada proyecto de identidad, portada o cartel sigue un recorrido bastante fijo. Cambian los tiempos y el nivel de detalle, pero el orden de las etapas se respeta para que no haya sorpresas al final: primero se entiende el problema, después se dibuja, se prueba sobre papel y recién ahí se cierra la entrega.
Primer contacto y diagnóstico
Arranca con un mensaje o una llamada donde se cuenta qué necesita la marca: si es un logotipo desde cero, un rediseño, una serie de portadas o cartelería para una fecha puntual. En esa reunión se revisan referencias, presupuesto de producción y plazos reales. Si el proyecto encaja, se define por escrito el alcance antes de tocar cualquier lápiz.
Investigación y bocetos a mano
Antes de abrir el programa se trabaja sobre papel: cuadernos, hojas sueltas, papel de diario. Se exploran formas de logotipo, proporciones tipográficas y posibles retículas. De esa tanda de bocetos se eligen dos o tres caminos que se presentan al cliente con una explicación corta de por qué funcionan y qué los diferencia.
Pruebas de color y tipografía
Con el camino elegido se prueban combinaciones sobre papel hueso, obra o texturado, según dónde vaya a vivir la pieza. Se imprimen muestras para ver cómo absorbe la tinta y si el acento naranja quemado aguanta el contraste. En paralelo se ajusta la familia tipográfica condensada y los pesos que van a usarse en cada soporte.
Ajuste de retícula y sistema
Acá se define la estructura que va a sostener todo: columnas, márgenes, jerarquías de texto, ubicación del logotipo. Para sellos discográficos o ciclos de eventos se arma un sistema que permita variar la composición sin perder identidad entre una edición y la siguiente. Es la etapa donde más se corrige y donde conviene no apurar.
Entrega en archivos abiertos
El cierre incluye los archivos editables en AI y PDF, más las versiones cerradas listas para imprenta o para redes. Se entrega también una guía breve con usos correctos, paleta y tipografías. Si el proyecto lo requiere, se acompaña la primera tirada en el taller local para verificar el resultado final impreso.