2019 · Primeros encargos sueltos
Arrancamos con logotipos para ferias de emprendedores y algún flyer para eventos del barrio. Todo se dibujaba a mano, se escaneaba y se vectorizaba de noche. La primera lección fue dura: un logo bonito en pantalla puede arruinarse en una impresora de tinta barata. Desde ahí empezamos a pedir siempre una prueba física antes de cerrar.
2020 · El primer sello musical
Un sello independiente de Asunción nos pidió portadas para tres lanzamientos seguidos. Ahí nació el sistema de retícula de doce columnas que todavía usamos: permite que cada tapa se vea distinta sin perder familia visual. Aprendimos a trabajar con tipografías condensadas que aguantan el formato cassette y el vinilo sin perder legibilidad.
2021 · Carteles para ciclos culturales
Una temporada de conciertos en el centro nos obligó a pensar en afiches que se leyeran desde la vereda. Probamos papel obra de 120 gramos en un taller de la zona y ajustamos la paleta a tinta negra, hueso y un único naranja quemado para la fecha. La serie salió con retícula visible y cada edición mantuvo su carácter propio.
2022 · Papelería y piezas editoriales
Sumamos proyectos de identidad completa para talleres y pequeños emprendimientos: tarjetas, etiquetas, sellos de goma y algún fanzine impreso en tirada corta. Fue el año en que dejamos de entregar solo archivos cerrados y empezamos a incluir versiones abiertas en AI y PDF para que el cliente no quedara atado a nosotros.
2023 · Estudio con dirección de arte
Incorporamos la dirección de arte como parte del proceso: no solo diseñar la pieza, sino decidir cómo se fotografía, en qué papel se imprime y con qué tono se comunica. Trabajamos con músicos, gestores culturales y marcas emergentes que necesitaban coherencia sin tarifas de agencia grande. La mesa de trabajo se llenó de muestras de color y pruebas descartadas.
2024 · Archivo abierto y consultas
Ordenamos el archivo histórico del estudio: bocetos, pruebas, retículas y versiones que nunca vieron la luz. Empezamos a recibir consultas de gente que llegaba por una portada y se quedaba por un sistema completo. La primera reunión de diagnóstico sigue siendo sin costo, porque entender el proyecto antes de presupuestar nos ahorra meses de idas y vueltas.